—Mamá… ¿cuándo piensas irte de casa? —dijo mi hijo con frialdad, sin saber que acababa de ganar 1.500 millones de pesos mexicanos en la lotería.

“Un hogar no son solo paredes, es aquello que proteges cuando te niegas a aceptar la falta de respeto.”

Entonces me marché.

Por primera vez en años…

Me sentí ligero.

Porque a veces, no se trata de dinero.

Se trata del momento en que una mujer deja de pedir permiso…

—y elige respetarse a sí misma.