El sindicato también denunció que el acoso no solo se manifiesta en las aulas, sino que se alimenta de los mensajes de odio que circulan en redes sociales y en algunos sectores de la sociedad. “Los discursos racistas, machistas y homofóbicos se están normalizando. Y eso se refleja dentro de las escuelas, donde muchos jóvenes terminan siendo víctimas del entorno violento que los rodea”, agregó la dirigente estudiantil.
El Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, también se pronunció sobre el caso y advirtió que el acoso escolar no puede entenderse como un fenómeno aislado. “Si la sociedad es agresiva, descalifica y ridiculiza al que no piensa igual, todo eso se contagia en las aulas. Las escuelas no son un microcosmos, son parte de esa misma sociedad”, señaló.
Gabilondo subrayó que muchos centros han comenzado a aplicar programas donde los propios alumnos actúan como mediadores para resolver conflictos, una estrategia que considera fundamental para fomentar la empatía y la convivencia. “No hay vulnerabilidad más grande que la falta de entornos donde prime el afecto. Educar también es querer, confiar y acompañar. Lo peor que se puede hacer con un estudiante es darlo por perdido”, concluyó.
El caso de Sandra Peña ha conmovido profundamente a toda España y ha reabierto el debate sobre el papel de las instituciones educativas frente al acoso escolar. Las marchas en su memoria no solo sirvieron para honrar su vida, sino también para recordar que el silencio, la indiferencia o la burocracia no pueden ser la respuesta ante una problemática que cada año cobra nuevas víctimas.
