
Cuándo debes evitarlo
Los médicos recomiendan evitar este hábito si tiene cortes, llagas o heridas abiertas en los pies o las piernas. Si la orina entra en contacto con la piel lesionada, puede causar irritación o aumentar el riesgo de infección.
También debes evitar orinar en la ducha si tienes una infección del tracto urinario o cualquier afección que pueda aumentar la probabilidad de que tu orina contenga bacterias.
Las duchas públicas son diferentes.
Existe una gran diferencia entre la ducha privada de tu casa y la ducha compartida de un gimnasio, residencia estudiantil, piscina o baño público.
En las duchas públicas, muchas personas usan el mismo piso y no se puede controlar con qué frecuencia se limpia. Por razones de higiene, es mejor no orinar en las duchas públicas. Usar sandalias en las instalaciones compartidas también es una buena práctica.
La preocupación por el entrenamiento de la vejiga
Algunos médicos advierten que orinar con regularidad al oír el sonido del agua corriendo puede entrenar al cerebro para que asocie el sonido del agua con la necesidad de orinar.
Esto puede convertirse en un problema para quienes ya padecen urgencia miccional, vejiga hiperactiva o problemas de control de la vejiga. Es poco probable que orinar ocasionalmente en la ducha cause daño, pero convertirlo en un hábito diario puede no ser lo ideal para todos.
Por qué la postura puede importar
Para algunas personas, especialmente las mujeres, la postura también puede ser importante. Orinar de pie puede dificultar la relajación completa de los músculos del suelo pélvico. Con el tiempo, esto podría contribuir a un vaciado incompleto de la vejiga o, en algunos casos, a malos hábitos en el baño.
Esto no significa que orinar ocasionalmente en la ducha sea peligroso, pero es otra razón para no convertirlo en tu rutina principal en el baño.
