2. Dificultad para respirar
Si nota dificultad para respirar durante actividades cotidianas, o incluso al estar acostado, podría ser señal de una disminución del flujo sanguíneo al corazón. La falta de aire suele acompañar a la fatiga y puede aparecer semanas antes de un infarto.
Muchas personas lo confunden con el envejecimiento, el estrés o la falta de condición física. Sin embargo, los cambios repentinos en los patrones de respiración nunca deben ignorarse.
3. Molestias en el pecho (no siempre dolor intenso)
Contrariamente a la creencia popular, el dolor de pecho no siempre es agudo o dramático. Puede sentirse como:
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Presión
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Opresión
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Sensación de ardor
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Molestias leves
Algunos lo describen como una “pesada” en el pecho. Estos síntomas pueden aparecer y desaparecer, durando solo unos minutos cada vez.
4. Trastornos del sueño
La dificultad para conciliar el sueño, los despertares frecuentes o la ansiedad nocturna sin causa aparente también pueden preceder a un infarto. Las investigaciones sugieren que muchos pacientes refieren problemas de sueño durante el mes previo al evento.
Es posible que tu cuerpo reaccione al estrés cardiovascular mucho antes de que ocurra un incidente grave.
5. Dolor en otras zonas del cuerpo
Las molestias relacionadas con el corazón no siempre se limitan al pecho. Pueden irradiarse a:
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El brazo izquierdo
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Ambos brazos
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Cuello
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Mandíbula
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Atrás
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Espalda
Esto ocurre porque el corazón comparte vías nerviosas con estas áreas.
