Lo segundo consiste en dedicar unos minutos antes de acostarse a estirar suavemente los músculos, estirar los gemelos, los pies y la parte posterior de los muslos ayuda a liberar tensiones acumuladas durante el día y prepara al músculo para un estado de reposo.
Este hábito aunque te parezca muy sencillo tiene un impacto directo en la prevención de calambres nocturnos, ya que mejora la elasticidad muscular y favorece una mejor circulación en las piernas. Además, funciona como una señal para el cuerpo de que es momento de relajarse, facilitando la transición hacia el descanso.
En definitiva, aunque la banana es un alimento saludable dentro de una dieta equilibrada, no es la respuesta definitiva para los calambres que interrumpen el sueño.
